El seguimiento de la ejecución presupuestaria municipal durante el año, y no solo al cierre, permite anticipar desviaciones antes de que se conviertan en observaciones de Contraloría.
Tres señales que revisamos con frecuencia: el nivel de ejecución del gasto en inversión respecto al presupuesto vigente, la rotación de cuentas por cobrar de patentes y permisos, y la evolución del déficit o superávit de caja mes a mes.
Una municipalidad que monitorea estos tres indicadores trimestralmente llega al cierre de año con muchas menos sorpresas, y con un proceso de rendición de cuentas más ordenado.